Wednesday, July 15, 2009

Cinco historias para ellas (Erika Lust, 2005)

He de admitir que me puse ante "Cinco historias para ellas" con bastante recelo. El marketing feminista había resultado contraproducente y las buenas palabras hacia la película habían hecho crecer las expectativas iniciales. Pero hay que reconocer que gran parte de lo que se decía era verdad y otra parte incluso se quedaba corta. El primer filme de Erika Lust es una buena muestra de calidad cinematográfica y un buen espejo en el que fijarse para hacer películas X. Compuesto de cinco cortometrajes, Erika (guionista y directora) consigue unas historias atractivas, una puesta en escena y un trabajo técnico muy correcto y profesional, un enfoque intimista y original, y buenas escenas sexuales. Básicamente, lo que se le tiene que pedir a una película porno.


Una misteriosa y atractiva mujer y su relación sin compromiso con las mujeres; una chica despechada que se venga de su novio montándose un trío y ridicudizándolo; un matrimonio cargado por la rutina que que intenta hacer sobrevivir la relación con una vida sexual oculta; un chica tímida que se debate entre seguir siendo una chica buena o lanzarse y disfrutar de su sexualidad; y una pareja gay sumida en una relación de amor/odio sin salida. Cinco historias, no necesariamente "para ellas", con diferentes enfoques y estilos y un denominador común, la mujer (a excepción del último corto) como protagonista de historias realistas y sencillas.


Pese a tratarse de buenos cortometrajes desde un punto de vista cinematográfico, el márketing feminista es el punto flaco del filme. Sin duda, a esta película le sobra la etiqueta de "cine porno para mujeres", como ha sido declarada, oficialmente, por su autora. Son historias que gustarán a cualquiera que esté interesado en el cine X argumental y tenga un mínimo de sensibilidad, tanto hombres como mujeres, con lo que el público que gana con la etiqueta feminista lo pierde potencialmente por el otro lado. A la vez que realiza una introspección en los personajes femeninos, humanizándolos, actualizando los parámetros, dotándolos de sexualidad, y dándoles una posición dominante, Lust desvirtúa su intención reflejando en los personajes masculinos aspectos negativos desde un punto de vista sexista, siendo, algunos de éstos, infieles, poco sensibles, violentos y, en más de una ocasión, simples objetos sexuales. No veo mal esta caracterización, es ficción, pero es justo contra lo que ella se rebela.


Sexualmente, Lust consigue estar al buen nivel logrado en la parte argumental. Con una escena sexual en cada uno de los cinco cortometrajes, la película ofrece duos lésbicos (Sandra G y Lady Mai), tríos de dos chicos y una chica (Sonia Baby, Rafa García y Eduardo Romo), una pareja hetero (Claudia Claire y Lucas Foz), otra con toques fechitistas y sadomaso (Julia Taylor y Ramón Nomar) y una pareja gay (Anthony Martínez y Daniel Royter). Bien rodadas, interpretadas con pasión, justificadas y dotadas de una gran sensualidad, se trata de escenas excitantes, morbosas y que aprovechan el potencial de los intérpretes. Hay escenas para todos los gustos y ninguna destaca por encima de la otra, aunque la de la dulce Claudia Claire es, posiblemente, una de las más satisfactorias.


"Ser o no ser una buena chica", la historia de Claudia Claire, fue el corto más laureado de los cinco y lo cierto es que es el mejor y más completo, con un buen ritmo y desarrollo, un buen aprovechamiento de los recursos cinematográficos y, posiblemente, el que conecta mejor con la mujer (y el hombre) corriente. Claudia habla a la cámara en un paréntesis extradiegético y narra también sus reflexiones durante ciertos momentos de la escena sexual, todo ello con frases sinceras y directas y con toques de humor fino. Además, Lust utiliza con inteligencia un tópico del porno como es el repartidor de pizza que termina en la cama de la clienta, pero lo hace con sentido y consiguiendo empatizar con el espectador


Uno de los principales valores y aciertos de la película es incluir una escena de sexo entre hombres, algo que parece relegado al cine porno gay. Sin embargo, este valor se difumina al encontrarse en el peor de los cinco cortos. Tanto en el desarrollo del guión como en la puesta en escena y la interpretación, "Te quiero, te odio" es el más flojo de los integrantes del filme, desvirtuando en parte al conjunto. Sin embargo, es digno de alabanza que Lust incluya una escena gay en un filme principalmente hetero, aunque la historia no encaje mucho en su "cine para ellas" y que el corto hubiera sido tildado, sin duda, de machista si los personajes fueran un hombre y una mujer. Incongruencias de la vida.


Mención aparte merece la cuidada edición y postproducción, de Lamanga, y la banda sonora, siempre adecuada y talentosa, que viene de la mano de las cantantes Iris y Lantana. Una serie de detalles que hacen que todavía luzca más el principal valor de la película, un trabajo delicado y esforzado en el guión, esqueleto y verdadera fuerza de la película.


¿Destacado y original en el porno nacional? Sin duda. ¿Un punto de vista hacia la mujer novedoso en panorama internacional? Pues, sinceramente, no. El porno americano ya hace tiempo que realiza películas con clara conexión femenina y, además, no todas las mujeres se decantan por este tipo de filmes, habiendo algunas que prefieren, incluso, el gonzo. Dejando a parte los debates ideológicos, se trata de una de las mejores películas X españolas que me he echado a la cara y de las mejores de su año en el panorama internacional. El porno nacional debería tomar nota del talento cinematográfico de Lust (no del markéting innecesario aunque rentable) y trabajar en una línea cercana y realista como la suya. Chapeau, Erika.

Lo mejor: El intimismo de la cinta, la dulzura e inocencia de Claire y el talento cinematográfico del equipo de Erika Lust.

Lo peor: El último corto; bienintencionado, pero flojo en guión, desarrollo e interpretación
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Trailer "Cinco historias para ellas"
Trailer "Ser o no ser una chica buena"
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