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Sunday, January 18, 2009

La Orina y el Relámpago (Hermanos Lapiedra, 2004)

No sé si os ha pasado alguna vez que, al ver una película, las imágenes te impiden articular una sola palabra, cada secuencia te deja pensando qué vendrá después y, al terminar, hace que necesites unos minutos para asimilar lo que has visto y empezar a reflexionar. Eso, y muchas otras sensaciones que no sé muy bien como describir, es lo que me pasó con "La orina y el relámpago". Este filme de los hermanos Lapiedra fue un proyecto a margen del circuito cinematográfico porno y convencional, un intento de crear de forma libre. Cine de arte y ensayo o "metacine", como el propio Ramiro le llama. Vanguardia. Y, para ella, contó con la presencia de dos actrices más que efectivas: Celia Blanco y Ángela Peña. En esta crítica sólo muestro mi opinión (como siempre) y mi interpretación, que no espero que sea la misma de la de ningún otro espectador ni la de los propio hermanos Lapiedra (seguramente, Ramiro grabó libremente, sin planificación, pero los críticos tendemos a querer explicarlo todo, xD).

Dos bellísimas y jóvenes prostitutas, lesbianas, bulímicas y adictas a la cocaína, descienden en un viaje sin retorno a los abismos de la autodestrucción (cito, en la reproducción del argumento, las palabras del propio Ramiro)

"La orina y el relámpago" es surrealismo e hiperrealismo al servicio del objetivo de una cámara digital. Pese a que podemos seguir un hilo argumental o, al menos, vemos una historia definida que se centra en la decadencia de las dos protagonistas, el verdadero sentido y significado de la película está en los símbolos. El relámpago es la vida moderna, la implacable erosión del tiempo, la droga, los hachazos de la inconsciencia, la autodestrucción. El relámpago es todo aquello que nos viene dado y que nosotros mismos nos buscamos. En cambio, la orina es la redención, la cordura, la sensatez post facto, el camino a la salvación. Vemos la aparición de estos símbolos de forma constante: de forma evidente la redención y de forma subyacente y esquiva la muerte.


Existen también elementos fáunicos en el filme. Una de las primeras secuencias de la película nos muestra a una cría de ratón siendo devorada por una rana, mientras de fondo escuchamos fragmentos de lo que parece ser una serie naif americana de los 70 que se cuela por la televisión. Ángela y Celia juegan en diversas ocasiones con ratones recién nacidos (Ángela de forma mas perversa y Celia más tierna) y, en una secuencia desgarradora, Celia acaricia su entrepierna mientras una diminuta cría de ratón pasea por su vagina al tiempo que Camarón de la Isla desahoga su garganta entonando "Viviré" (el 50% de la banda sonora junto a Vivaldi). Pura droga.


Es difícil destacar una secuencia sobre otra. En una, Celia, tras comer huevos duros, pinta una cara a uno de ellos con pintauñas y tras introducirlo y sacarlo de su boca en repetidas ocasiones, lo destroza restregándolo por su coño en una masturbación alimenticia. Otra secuencia bastante reveladora nos muestra a Ángela, en visión nocturna, destrozada e insomne por el mono, en su éxtasis de desesperación cuando tensa su cuerpo en posición de pino puente y, en su clímax, orina hacia la nada. Los Lapiedra inentan transmitirlo todo, sin mcuhos diálogos, con el poder de la imagen, y realmente lo consiguen al tiempo que logran desconcertar al espectador.

Ángela protagoniza otra de estas secuencias cuando, tras vomitar, cae desolada al suelo del baño, llora sin poder quitarse de encima lo que sabe será su perdición y una amiga rumana la consuela cantándole una canción popular de su pueblo. Pero pese al impacto de todas estas escenas, destaca también la que Ángela visita la iglesia bajo el manto de Camarón y se sienta en los bancos a rezar. Puñetazos y caricias, relámpagos y orina.



Mención aparte merecen unos estupendos títulos de crédito al principio con reminiscencias claras al abismo colorista de "Vertigo" de Alfred Hitchcock, que hacen que te introduzcas de lleno en el filme y cuyo rojo pasión va emparejado al de los intertítulos, que dividen el filme en varias partes. Asimismo, no podemos dejar de mencionar el trabajo interpretativo de las dos protagonistas. La genial Celia Blanco y la novata en el género Ángela Peña (a la que los lectores españoles podrán reconocer del efímero aunque exitoso programa "Confianza Ciega") despliegan todo su talento interpretativo hasta el punto en que se hace difícil pensar que todo sea interpretación y no haya gran parte de realidad documental en las imágenes. En todo caso, su interpretación es excepcional y, casi sin palabras, consiguen expresar toda la crudeza de una vida abocada al desastre.



Los Lapiedra pretenden con esta película perturbar y crear impacto en el público con sus imágenes y lo consiguen incluyendo la droga, el pissing y la bulimia en el filme, pero también con secuencias inteligentes y surrealistas. En una de las escenas, que al principio se antoja sexual y más tarde sólo aberrante, vemos a Ángela en la postura del perrito con una máscara de cerdo que le cubre toda la cabeza y con Celia fingiendo penetrarla por detrás, mientras Ángela chilla y gruñe como un cerdo en un grito agónico. A media escena, la imagen se congela y Celia ofrece en un voice-over una dilucidación sobre "Scarface El precio del poder". Pura droga.


Hay que ver "La orina y el relámpago" teniendo en cuenta que, en el fondo, no es porno; pero siendo conscientes de que el porno es el único lugar donde puede tener cabida. Pese a la genialidad de todo lo explicado y no explicado (el final, también buenísimo, no se debe explicar), he de reconocer que la secuencia que protagoniza el malogrado Holly One, para mí, sobra en la película. Puede resultar divertida, curiosa e incluso un goce para la visión en el contrapicado danzante de Ángela; pero desentona y hace perder fuerza a la película, desviando la atención de lo importante y, lo que es peor, rompe el mundo diegético, al interaccionar el cámara (que no sólo la cámara) en la acción de los personajes.


Pese a que toda la película podría considerarse pornográfica (en el sentido más eclesiástico de la palabra), el filme tiene cuatro secuencias sexuales propiamente dichas. La primera es una espectacular felación de Ángela a un hombre al que no vemos la cara en ningún momento. Ángela sobrepasa una y otra vez la fina línea que separa el dolor del placer en esta escena, húmeda, dura y muy bien planificada.


Las dos siguientes son menos satisfactorias. Andrea Moranti se tira a una amiga sobre la mesa de billar y por el salón con más droga en las venas que pasión. En la otra, Celia es contratada como prostituta en una habitación de hotel, donde se tira a un hombre para después ayudarle a pincharse. La escena no es muy explícita en lo sexual (aunque fantástica en lo estupefaciente), pero la presencia de la gran Celia ya la hace especial. La última incluye a las dos mujeres protagonistas, y nos ofrece a Celia masturbando y lamiendo a Ángela en una escena bastante sensual. Las escenas pueden no ser especialmente rutilantes y excitantes, pero en el fondo hay que pensar que son argumentales.


Mucho más se podría decir sobre esta película, pero hay cosas que es mejor verlas (yo no soy Nabokov para poder expresar lo inexpresable). ¿Es especialmente excitante? No. ¿Gustará, argumentalmente, a la mayor parte del público? No. ¿Es agradable? No, ni pretende serlo. Es un filme sucio, revulsivo e impactante. Un filme que sale de las entrañas. Una película que obliga a la revisión y que deberían ver todos los amantes del cine, bien sea para poder odiarla o amarla. Una hora de golpes cinematográficos directos a las entrañas. Una hora de pura droga.


Wednesday, January 14, 2009

Entrevista: María Lapiedra

María Lapiedra nació en Les Borges Blanques (Lleida) en 1984, pero muy pronto su familia se marchó a vivir a otra localidad cercana, Mollerussa. Educada en el colegio católico “La Salle”, destacó como una aplicadísima estudiante de notas ejemplares. Posteriormente, se marchó a la universidad a estudiar filología y comunicación audiovisual. Tras trabajar como modelo en la agencia Toni Prim, de Lleida, viaja por todo el mundo puliendo su formación. Su vida da un giro radical cuando conoce al director de cine Ramiro Lapiedra, con el que se casó en 2007 y divorció poco tiempo después. Su carrera en el cine para adultos es todavía corta, pero asegura que está haciendo justo lo que quiere. Hoy ha concedido una entrevista exclusiva para Porno Gafapasta en la que nos cuenta todo lo que tiene preparado.
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¿Cómo acaba una filóloga de Mollerussa convirtiéndose en uno de los nombres más famosos del porno español?
Jaja, buena pregunta… La verdad es que nunca imaginé terminar siendo uno de los iconos del cine erótico español, pero es algo que me propuso en su día Ramiro Lapiedra y me gustó, aclarando siempre que haría cine erótico y no porno.

¿Con qué cosas buenas te quedas de tu relación (tanto profesional como personal) con Ramiro Lapiedra?
Respecto a lo personal me quedo con los largos paseos por Madrid y sus sorpresas llevándome al cine a ver películas que él odiaba pero que a mí me encantaban e invitándome a comer pizza y tiramisú, que sabe que me encanta. Y por supuesto con la boda… ¡fue de cuento de hadas!
Y profesionalmente hablando pues me quedo con que gracias a él empecé en esta nueva aventura y que me abrió muchas puertas, aunque todos mis éxitos empezaron después de mi separación.


¿Cuántas películas/escenas has hecho? ¿De cuál estás más orgullosa?
He trabajado con Roberto Valtueña y con Pablo Fross. Estoy orgullosísima de todas mis películas porque son como mis hijas, jaja, no podría elegir ninguna en concreto; me gustan todas.

Has hecho varios trabajos soft. ¿Qué hay del porno puro y duro?
Paso de porno puro y duro. Actualmente estoy estudiando en la mejor escuela de teatro de toda España: Cristina Rota, y ahí me he dado cuenta de que tengo muchas más salidas si sólo me dedico al erotismo. 

¿Cómo se os ocurrió hacer el trío con Irina Vega y Dunia Montenegro en los baños de Fabrik?
Fue idea de Pablo Fross. Yo acababa de realizar un show erótico para LA CARPA CANALLA en el FICEB y él, como quien no quiere la cosa, propuso: “¿y si rodamos en los baños? Ahí seguro que tenemos más privacidad y el vídeo se puede vender muy bien…”. Y así fue, jaja.


¿A quién admiras dentro del mundo del porno?
Admiro a todos aquellos que han sido capaces de realizar su sueño ;-)

¿Con qué actrices y actores, tanto nacionales como internacionales, te gustaría trabajar o haber trabajado?
Ufff, no sé, tampoco he pensado mucho en ello. Ya te digo que poco a poco me estoy desvinculando. Últimamente sólo he rodado con Dani López o sola, jaja. ¡Pero me encanta Jenna Jameson!, ¿y a quién no? ¡Es guapísima!

¿Con qué directores?
Los mejores son Pablo Fross y Roberto Valtueña.

¿Cómo ves el panorama porno nacional?
Se puede mejorar, ¡y mucho! Hay demasiado frikismo para mi gusto.

En las películas, ¿prefieres hombres o mujeres? ¿Y en tu vida personal?
En las películas prefiero chicas, pero en lo personal chicos… ¡soy heterosexual! Vaya paradoja, ¿verdad? ¡Jaja!

Anal, doble penetración... ¿Te gustan esas prácticas?
Para practicar en la intimidad sí, pero nunca lo haría delante de una cámara.

¿Has tenido que negarte a hacer según qué cosas en tu tiempo en la industria? ¿Qué cosas?
Sí, todo lo que sea penetración y que se vean mis partes en primer plano. Eso creo que no ayudaría a mi carrera.

Si no es indiscreción, ¿cuánto cobras por escena? ¿cuánto cobra de media una actriz española? ¿y un actor?
Depende… siempre es diferente. Los sueldos depenen de lo famosa que seas, como en todo.

Cuando actúo en discotecas normalmente cobro 1.500 euros por stripeatse, pero en las escenas que he realizado últimamente cobro cada mes porque son para descargar a través de internet o de tu móvil 3G.

He leído que has decidido dejar el cine erótico por el convencional. ¿Es cierto? ¿Por qué?
Pues porque gracias a la escuela de teatro me he involucrado más en él y creo que está mucho más valorado. Además, aunque parezca mentira me están saliendo más trabajos en cine convencional que en erótico.

Pero el erótico forma parte de mi vida y no lo descarto… supongo que durante un tiempo continuaré gravando escenas y/o películas clasificadas S.


Estás en la escuela de interpretación de Cristina Rota, en Madrid. ¿Cómo está resultando la experiencia?
Muy buena. Al principio me pareció que aquello era un poco raro y surrealista, pero me he adaptado muy bien y los demás alumnos son extraordinarios. 

¿Has hecho alguna prueba de casting para actriz convencional? ¿Has tenido algún problema por tu paso por el porno?
Ya tengo dos papeles en dos super producciones para cines y estoy como monologuista en Paramount Comedy. ¿Qué más puedo pedir en tan poco tiempo? No tuve ningún problema porque nunca he hecho porno, sino erótico.

Fuera del cine para adultos, quieres seguir llamándote María Lapiedra. ¿Por qué?
Todavía no lo sé: algunos me dicen que continúe con el nombre artístico porque sino la gente se va a liar y pensará que soy dos personas distintas. Otros, sin embargo, afirman que es mejor usar el nombre real María Pasqual y hacerme un hueco en el mundo convencional como si nada de lo anterior hubiera ocurrido.

¿Crees que la imagen pública del porno ha mejorado en estos últimos años?
Puede que haya mejorado un poco gracias a los programas del corazón. Hubo una época en que parecía que el porno estaba de moda. Yo cambiaría muchas cosas de él porque casi siempre es vulgar y a mí no me gusta nada. Si te fijas en mis películas siempre aparezco como una pin up sin descuidar nunca mi elegancia ni mi inocencia.

Has aparecido en programas del corazón hablando de tu vida personal. ¿Crees que puede ser contraproducente en tu futura vida profesional?
Un poco sí por el simple hecho de que no tiene criterio de realidad ver a la ex mujer de Ramiro Lapiedra y ex novia de Paquirrín interpretando el papel de profesora en alguna serie de televisión. Aún así creo que poco a poco es una cosa que se irá olvidando. Tiempo al tiempo…

¿Con quién te gustaría trabajar en el cine convencional?
Me gustaría trabajar con Quentin Tarantino, ¡me encanta!

Si no estoy mal informado, tienes pendiente un programa de radio para Club Canalla. ¿Cómo surgió? ¿En qué consistirá?
¡Sí! Tenéis que estar muy atentos a www.clubcanalla.com porque pronto pondremos la fecha de inicio. Yo presento el programa pero habrán colaboradores de lujo como el director de cine Pablo Fross, Dj Kun, la cabaretera Lady Dramakuin o Dani Iglesia, uno de los mejores “personal trainer” de Madrid.


El próximo día 22 presentas tu monólogo en Buenafuente. 
Surgió gracias al monólogo que empezaré a hacer dentro de poco en el Teatro Nuevo Apolo de Madrid (calle Alcalá, 20) con Paramount Comedy. Tanto en Buenafuente como en otros programas promocionaré mi monólogo interpretando algún trocito y concediendo una entrevista posterior.

¿Cuáles son tus próximos proyectos profesionales?
Pues estoy en la final de Supervivientes 2009, aunque dependiendo de las fechas de mi monólogo podré ir o no. Ya se verá…
Actualmente, además, estoy rodando una película para cines “The Sindone”, con Miguel Ángel Fabre, que se estrenará en Madrid el 15 de Septiembre de este año. En ella también aparecen actores como Vanesa Romero, Francis Lorenzo, Darek, Lara Dibildos, Antonio Espigares…

También estoy trabajando para Paramount Comedy haciendo monólogos graciosos a la par que sexuales y muy sensuales.

Por último, un consejo para aquellas chicas que estén pensando en entrar en el mundo del porno.
Advertirles de que hay muchos falsos productores y que no es nada fácil entrar en este mundo si no vas de la mano de alguien que realmente sepa. Les aconsejo que se lo piensen bien porque luego no hay vuelta atrás. Aún así, cuanso se consigue el éxito, parece que la vida es más sencilla y todo surge fantásticamente. ¡Yo no me arrepiento de nada!
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Más sobre María Lapiedra en su web
www.marialapiedra.com